Imagínate un juego de Lego. Como quizás ya sabes, los juegos de Lego son un conjunto de piezas, de madera o plástico, con las que puedes realizar, siguiendo un libro de instrucciones, toda una serie de figuras. Según como las encajes, puedes tener como resultado un barco, un avión o un vehículo de bomberos, entre muchas otras cosas.

Imagínate que cada conjunto de piezas iguales representa una emoción. Todas las personas disponemos de las mismas emociones primarias, en número igual. Son en sí neutras. La rabia, la sorpresa, el miedo, la alegría, el asco y el afecto. Por ejemplo: En el juego de Lego, las piezas verdes podrían representar el amor, y las piezas amarillas, por ejemplo, el asco. Y así sucesivamente.  Las construcciones (o en este caso el barco, el avión o el coche de bomberos), fruto de juntar unas piezas (emociones) con las otras, representarían los sentimientos. Los sentimientos, por lo tanto, son las expresiones de las emociones mantenidas en el tiempo y combinadas entre sí.

Cuando venimos al mundo, lo hacemos con un libro de instrucciones en blanco. Según la interpretación que hacemos de nuestra existencia y la asimilación de experiencias y aprendizajes tanto en escuela, familia, televisión, revistas, periódicos, amigos o trabajos, entre otras cosas, iremos cumplimentándolo a lo largo de la vida. El resultado de lo escrito conformará el sistema de creencias o mapa mental que nos regirá. Cabe decir que, se trata de un sistema en constante cambio, ya que el ser humano crece y se desarrolla como consecuencia de su adaptación al medio. Sin cambio no hay supervivencia.

Las creencias son afirmaciones, convicciones profundas basadas en nuestra manera de ver el mundo. Son el ADN de nuestros pensamientos. Por ejemplo: “todos los ricos son unos corruptos” o “emprender es dificilísimo, yo no puedo”, “hay que trabajar muy duro en la vida” etc.

Pues bien. Según pensamos y creemos, nos emocionamos y sentimos, y en función de ello, nos comportamos. Y según cómo nos comportamos, obtenemos un resultado u otro.

PROCESO COGNITIVO CONDUCTUAL

Es importante entender que los comportamientos, creencias y emociones se retroalimentan entre ellos, y que cambiando o actuando sobre unos, podemos cambiar los otros, dando como resultado final una nueva experiencia o aprendizaje vital.

Regresando al ejemplo del juego de Lego, en función de cómo hayamos escrito nuestro libro de instrucciones, utilizaremos las emociones en distinto porcentaje para construir nuestros sentimientos.  Por ejemplo, si de niños nos han inculcado las creencias de “tener dinero cuesta mucho” y “los ricos son unos ladrones”, muy probablemente nuestros sentimientos (el juguete final) en relación al dinero tengan un elevado porcentaje de las emociones de asco, rabia o miedo. Y si sentimos asco o rabia al dinero, es probable, por ejemplo, que sintamos rubor a la hora de poner un precio digno a nuestro trabajo o nos paralicemos a la hora de emprender un determinado negocio. Esto hará que difícilmente vayamos a atraer dinero a nuestras vidas. Esta creencia, por lo tanto, puede suponernos un bloqueo si lo que queremos es mejorar nuestras finanzas.

HERRAMIENTA. CIRCUITO CAMBIO DE CREENCIAS.

Se trata de una herramienta que te servirá para cambiar tus creencias limitantes a creencias más potenciadoras, siguiendo las instrucciones y contestando cada una de las preguntas. Por favor, realiza este ejercicio en un momento de relax, tranquilidad y desconexión. Funcionará mucho mejor.

  • Relájate, respira y coge lápiz y papel.
  • Piensa en una creencia que te inculcaron cuando eras  joven sobre el trabajo,  la vida que debes llevar, los empleos que debes desempeñar o sobre la carrera que debes escoger. Debe ser una creencia que te haya limitado.  Escríbela aquí:  (Ejemplo: “Tú no sirves para escribir, dedícate a otra cosa” o “tienes que estudiar una carrera con salida”)

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  • Sé valiente, tómatelo con calma y con sinceridad contesta en el folio en blanco a las siguientes preguntas (todas sin excepción):

– ¿Qué te dijeron sobre esta creencia?

– ¿Cómo te ha afectado esta creencia en tu vida?

– ¿Qué limitaciones derivan de poseer esta creencia?

– ¿Qué es lo que te impide probar o hacer?

– ¿De qué tienes miedo al comportarte en base a esta creencia?

– ¿Qué es lo que ese miedo te impide hacer?

– ¿A quién más ha perjudicado este miedo y creencia?

– ¿Qué harías si no tuvieras este miedo?

– ¿Cómo te ves con este miedo presente dentro de 5 años?

– ¿Cómo te ves durante el resto de tu vida aun poseyendo esta  creencia?

– ¿Te vas a conformar con ello? ¿Quieres que sea este tu destino?

– Completa ahora esta frase:

Ahora libero  de mi vida la creencia de __________ (tu  creencia limitante) ___________

Repítela 2 veces en voz alta.

– ¿Qué nueva creencia podrías utilizar para substituir esta creencia limitante? ¿Qué vas a creer ahora?

– Completa ahora esta frase:

Ahora traigo a mi vida__________ (tu  nueva creencia) ___________

Repítela en voz alta 2 veces.

– ¿Cómo te sientes con esta nueva creencia?

– ¿Quién serás en tu vida con esta nueva creencia?

– ¿Qué aportará a tu vida esta nueva creencia? ¿Qué cosas maravillosas podrías crear aferrándote a ésta?

Coge ahora otro folio en blanco. Escribe en mayúsculas  la antigua creencia. Táchala y debajo escribe la nueva.  Repite esta nueva creencia. Siéntela.

Te invitamos a reflexionar con el siguiente el vídeo: “¿Cuál es tu mayor remordimiento?”

CIARA MOLINA
Psicóloga Emocional 
Máster en Dirección de Recursos Humanos
Sesiones Cursos Online

De nuestro Curso Online: “CREA LA VIDA QUE DESEAS