1428516812_929376_1428516983_noticia_normal¿Es siempre el sexo placentero?, para algunas mujeres desde luego que no. Éste, lejos de proporcionarles placer, les provoca dolor. Son varios los motivos por los que se puede sentir malestar durante las relaciones sexuales, pero el que hoy nos ocupa es el llamado “Vaginismo”: dolor durante la penetración.

¿Qué es el vaginismo? Es una disfunción sexual que podría definirse como una fobia a la penetración. En las mujeres que la padecen, se produce una contracción de los músculos que rodean la entrada de la vagina impidiendo que ésta se lleve a cabo, independientemente de que sea con el pene, los dedos, algún juguete sexual, etc. En algunas mujeres, la penetración puede llegar a ocurrir pero resulta muy dolorosa. Incluso en los casos más extremos, llega a ser realmente complicada la revisión ginecológica en esta zona, llegando al punto de necesitar anestesia.

Como en la mayoría de disfunciones sexuales, uno de los motivos principales por los que no consiguen relajarse y, por tanto, que el músculo vaginal tampoco lo haga, es por la ansiedad sexual que les genera esta situación. Como además crean pensamientos anticipatorios de dolor, psicosomatizan el dolor de manera física, provocando con ello una suma de sentimientos negativos asociados a las relaciones sexuales que terminan por ser rechazadas o evitadas, pudiendo incluso derivar en otras disfunciones como la falta de deseo.

No obstante, no a todas las mujeres les sucede lo mismo. Algunas sí tienen deseo sexual y pueden llegar a alcanzar el orgasmo a través de la estimulación del clítoris, por ejemplo, por lo que si no se recurre a la penetración, pueden disfrutar igualmente de otras prácticas sexuales.

Hay dos tipos de vaginismo, el primario y el secundario.

Vaginismo primario: son los casos en los que las mujeres nunca han podido alcanzar la penetración o, en el caso de hacerlo, nunca han llegado a sentirla sin dolor. Este tipo de vaginismo también puede afectar a otras situaciones distintas a las relaciones sexuales, como el caso de las revisiones ginecológicas que comentaba anteriormente o incluso no poder utilizar tampones.

Vaginismo secundario: después de poder estar durante años disfrutando de la penetración y no tener ningún problema, puede desarrollarse el vaginismo y, a partir de entonces, no poder recurrir a la penetración o, en el caso de hacerlo, que ésta sea dolorosa. Puede tener diferentes causas: un parto, una cirugía en la zona que haya sido dolorosa, algún hecho traumático, etc.

¿Tiene tratamiento el vaginismo? Por supuesto que lo tiene, estas son algunas recomendaciones:

En primer lugar, es muy importante abordar la educación sexual. A veces, por desconocimiento, por pudor u otras circunstancias, no hemos observado nunca nuestra vulva y no sabemos cuáles son sus partes y cómo reaccionan ante una relación sexual. Por lo que el primer paso será familiarizarnos con ella y entablar una buena relación de amistad.

En segundo lugar no debemos olvidarnos de la relajación. Estar relajados en el momento del acto sexual, tratando de disfrutar de cada uno de los estímulos sexuales y dejando atrás los pensamientos negativos, favorecerá a que nos concentremos, que disfrutemos más y por tanto que nos excitemos mejor; lo que contribuirá a que aparezca la lubricación vaginal y que el músculo no se tense.

También es muy recomendable practicar los ejercicios de Kegel. En estos ejercicios se trabajan los músculos que rodean la vagina, por lo que nos irá muy bien para familiarizarnos con estos y trabajar su relajación y su contracción. Si no sabes cuáles son estos músculos, haz lo siguiente. Cuando estés orinando, corta la orina y retenla, estos músculos que estás tensionando para cortarla, son los que tendrás que trabajar en estos ejercicios. Para empezar con ellos, busca un momento del día en que estés relajada y puedas concentrarte en su ejecución. Empieza tensionándolos y aguantándolos unos 5 segundos, luego, suéltalos y espera 10 segundos para empezar de nuevo. Haz dos series de 10 repeticiones cada una durante unos cuatro o cinco días a la semana.

Finalmente, busca ayuda de un profesional de la sexología. El vaginismo, tanto en su estado primario como en el secundario, se puede trabajar obteniendo muy buenos resultados y consiguiendo su superación. ¿Empezamos?

LARA ANTIQUINO
Psicóloga Sexóloga
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