Sin títuloEntendemos por empatía a la capacidad de comprender las emociones de los demás, es decir, de ponernos en la piel de otra persona con la intención de entender cómo se siente. Si bien es cierto que algunas personas son más empáticas que otras, no hay que perder de vista que la empatía es una habilidad, y como tal, podemos entrenarla en el día a día.

Si invertimos nuestro tiempo y energía en mejorarla, podremos llevar a cabo una escucha empática cuando nos comuniquemos. Escucha ésta en la que no emitiremos juicios acerca de los sentimientos y pensamientos de la persona con la que estemos interaccionando, sino que mostraremos respeto e interés por los mismos. Esto, a su vez, nos permitirá establecer relaciones interpersonales emocionalmente más sanas y satisfactorias, lo cual influirá de forma muy positiva en nuestra calidad de vida.

La empatía es, además, un arma muy poderosa contra la violencia, ya que reflexionar sobre los sentimientos y pensamientos ajenos, haciendo un esfuerzo real por comprenderlos, hará que la agresividad provocada por la falta de entendimiento disminuya considerablemente.

Ahora que conoces algunos de sus beneficios más importantes, ¿te animas a trabajar la empatía en casa y/o aula?

Prueba con tus hijos/as y/o alumnos/as este sencillo ejercicio:

  • Pídeles que cada vez que vayan a hacer un comentario negativo sobre un/a amigo/a o compañero/a dediquen antes unos minutos a reflexionar sobre cómo se sentirían si fueran ellos/as el objeto de dicho comentario.
  • Sugiéreles que anoten sus emociones cuando se pongan en la piel del otro al recibir esa crítica o descalificación, describiendo sus sensaciones a nivel físico y cómo creen que se comportarían.
  • Crea un clima de confianza en casa o en el espacio dedicado a la tutoría para que puedan compartir sus reflexiones contigo y con el resto de compañeros/as.
  • Practica la escucha empática: no juzgues ni infravalores sus ideas, mantén una actitud abierta y de interés hacia ellos/as. Recuerda que predicar con el ejemplo es la mejor manera de educar.

Aunque al principio seguramente les costará, olvidando llevarlo a cabo en numerosas ocasiones, el objetivo es que poco a poco adquieran el hábito de ponerse en los zapatos ajenos y aprendan a utilizar esta estrategia emocional en el ámbito personal, familiar y social.