Los seres humanos somos seres sexuados y la sexualidad es una parte innegable de nuestro ser, por lo que, según sean nuestros pensamientos y actitudes respecto a la misma, concretamente respecto al sexo, nos podremos definir como Erotofílicos o Erotofóbicos.

miedo-1024x768¿Qué significado tienen estos conceptos? Hablamos de Erotofilia para referirnos a la actitud positiva que mostramos ante todo lo erótico y sexual, mientras que la Erotofobia definirá todo lo contrario: la actitud negativa que presentamos ante los mismos términos.

En el primer caso, las personas pueden hablar y disfrutar abiertamente sobre la sexualidad sin albergar incomodidad, rechazo, sentimientos de culpa o vergüenza, mientras que en el segundo son esos mismos sentimientos los que se hacen patentes impidiendo que las personas erotofóbicas puedan hablar o tener conductas de índole sexual. Si bien estos dos conceptos estarían situados en los extremos de un continuo, son muchas las personas que se sitúan más próximas al extremo erotofóbico, lo que les impide disfrutar de todo aquello relacionado con el sexo y la sexualidad, ya sea durante las relaciones sexuales o con algo tan aparentemente simple como una conversación entre amigos/as sobre el tema.

Evidentemente no todos los casos son iguales, puesto que hay personas por ejemplo que pueden tolerar hablar del tema y sin embargo en la intimidad no consiguen dejarse llevar. Lo que es indudable es que las personas catalogadas como erotofóbicas o muy próximas a este extremo experimentan un persistente e injustificado miedo a todo lo relacionado con el sexo: hablan muy poco sobre el tema, tienen una actitud negativa en relación a todo aquello que consideran sexualmente explícito y la frecuencia de sus relaciones sexuales es bastante escasa puesto que el malestar emocional que experimentan por los sentimientos de culpa y vergüenza es extremadamente alto.

Los síntomas más comunes que suelen sentir, además de la culpa y vergüenza que acabamos de comentar, son: respiración agitada o entrecortada, sensación de ahogo, boca seca, temblores en las manos y rigidez corporal entre otros. Síntomas que se manifiestan y acrecientan especialmente en el contexto de una relación sexual pero que también pueden aparecer cuando se les pregunta sobre el tema o forman parte de alguna conversación de contenido sexual aunque no participen en ella.

Las causas pueden ser diversas, en algunos casos se debe a haber sido víctima de abusos sexuales mientras que lo más habitual es debido a una mala o inexistente educación sexual. Dado que mitos y falsas informaciones en relación al sexo han existido siempre, el no educar de manera apropiada en un tema con tanto tabú a su alrededor, puede hacer que los miedos irracionales se disparen y se acabe desarrollando una fobia a todo aquello que tenga que ver con el sexo, haciendo por tanto que una experiencia tan grata pueda llegar a ser para algunas personas un verdadero tormento.

Por tanto, ¿qué podemos hacer para superar esta fobia?

En primer lugar es importante clarificar todos esos pensamientos erróneos y distorsionados que se tiene sobre la sexualidad, por lo que una buena base de educación sexual es indispensable. Esto nos ayudará a entender mejor todo lo que este concepto engloba y visto desde una perspectiva de salud y disfrute, no de miedo, lo que favorecerá a aumentar nuestros sentimientos positivos en relación a ésta y a atenuar los negativos.

Trabajar la relajación para reducir la ansiedad que todo lo relacionado con el sexo nos genera. Ayudados de esa base de educación sexual que decíamos y de los ejercicios oportunos para controlar nuestra respiración, calmar nuestra mente y centrarnos en el momento presente, tendremos unos buenos pilares a partir de los cuales construir un nuevo y más realista concepto sexual. Esto, a su vez, favorecerá a que los sentimientos de culpa y vergüenza disminuyan haciendo que el malestar emocional que nos producían se diluya.

Finalmente, se realizarán distintas y progresivas aproximaciones en relación al sexo para ir superando cada situación que nos atormentaba, desde poder hablar del tema hasta dejarse llevar en las situaciones más íntimas.

Y tú, ¿crees que hablar o disfrutar de tu sexualidad te limita en algún aspecto?

LARA ANTIQUINO
Psicóloga Sexóloga
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