¿Estás abatido/a la mayor parte del tiempo? ¿Sientes tristeza durante todo o gran parte del día? ¿Las cosas que te producían placer han dejado de hacerlo? Y del sexo mejor no hablamos, ¿no?

Tristeza, apatía, cambios en el estado de ánimo, alteración del sueño y el apetito, pérdida de placer e interés por hacer cosas que antes sí hacíamos, poco o ningún deseo sexual… Esto son los síntomas más característicos de una enfermedad que sufre gran parte de la población, la Depresión.

137861666Las personas con depresión notan que su vida está limitada en muchos aspectos pues no se sienten satisfechas con nada y todo les supone una tremenda montaña imposible de escalar. Sus pensamientos y actitudes se tornan totalmente negativos lo que favorece que su sentimiento de desesperanza aumente considerablemente.

La depresión tiene distintos grados de severidad, desde leve hasta grave, pasando por crónico, pudiendo desembocar incluso en trastornos mentales más graves. En todos sus grados, los síntomas citados anteriormente suelen estar presentes y, en concreto, la pérdida o disminución del deseo es uno de los más comunes.

No afecta sólo a la disminución o evitación de las relaciones sexuales, limita también la capacidad de fantasear sexualmente, de notar placer, de excitarse… lo que puede desembocar en disfunciones sexuales tanto en hombres como en mujeres. Además de la pérdida o disminución de la capacidad de disfrute y excitación, la lubricación vaginal también se torna escasa, por lo que la Dispareunia es una de las disfunciones que las féminas pueden experimentar. En el caso de los hombres se refleja con la ausencia de erección, dándose con ello la Disfunción eréctil.

Además, los antidepresivos, medicamentos a los que recurren muchas personas depresivas para tratar de encontrarse mejor, son otros de los causantes de la disminución del deseo, por lo que éste se ve afectado doblemente y la persona vive como una misión imposible el poder recuperarlo. Sin embargo, ¿se trata realmente de una misión imposible? No, no lo es.

Lo prioritario, sin duda, es tratar la depresión, no obstante, trabajar con un profesional de manera integral ambos aspectos, es decir, depresión y deseo, favorece y mucho a que la activación de éste último sea mayor y, a la par, aporte mayores beneficios al estado de ánimo general.

Recuperar actividades placenteras en todos los sentidos, un paseo por el campo, un café con los/las amigos/as, ver una película que nos guste… E ir añadiendo componentes a nivel erótico, como por ejemplo la literatura de este género. Empezar con algo suave pero con cierto tono de picardía hará que vuestro cerebro vaya recordando lo que es desear y vaya resurgiendo sexualmente.

No hay que olvidar en ningún momento a la pareja de la persona que sufre depresión. Evidentemente, la persona depresiva tiene un alto grado de malestar, pero para su pareja tampoco es nada fácil la situación, por lo que es necesario que reciba la atención que merece. Muchas veces nos centramos en la persona que padece el trastorno y dejamos olvidado/a a su acompañante que tanto a nivel personal, de pareja, como de relación también se ve afectado/a. Hay que hacerle entender que también somos conscientes de lo difícil que puede ser para él/ella y el esfuerzo que hace acompañándonos durante todo el proceso.

La intimidad es un momento de conexión con la otra persona que nos hace sentirnos como en otro nivel. Esta conexión se puede conseguir con los besos, las caricias, el sexo… por lo que, dependiendo de cómo vaya el nivel de deseo de la persona depresiva, valoraremos cómo fomentar esos momentos de intimidad. Según el caso, empezar ya directamente con los besos y las caricias puede ser contraproducente, sin embargo, compartir una cena especial, dormir abrazados, escribir mensajes de amor por toda la casa… detalles que pueden ir avivando el deseo de compartir más momentos juntos y que vayan aproximándoos a las relaciones sexuales. Teniendo en cuenta que sexo no es igual a coito y que pueden darse un sinfín de prácticas alternativas antes de llegar a éste.

La depresión es una enfermedad compleja, donde las subidas y bajadas en el estado de ánimo son habituales, por lo que hay que estar bien informados de ello y tenerlas en cuenta para que, cuando estemos en un momento de bajón, que suelen ser más duros, no tiremos la toalla y nos demos por vencidos.

Recuerda, “El éxito en la vida consiste en seguir siempre adelante.” Samuel Johnson.

LARA ANTIQUINO
Psicóloga Sexóloga
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