La menopausia es una etapa en la vida de la mujer que se caracteriza por el cese de la función reproductiva. Si bien a la mayoría de ellas les ocurre alrededor de los 50 años, ésta puede darse entre los 45 y los 55, considerándose más cerca de los 45 como menopausia temprana y tardía alrededor de los 55.

Este período se caracteriza por un gran número de cambios ocasionados por la disminución de los estrógenos, siendo los más habituales los famosos sofocos, las variaciones de peso, la dificultad para conciliar el sueño, los cambios de humor o la disminución del deseo sexual, entre otros.

menopausia-725x457La menopausia en sí no es más que 12 meses consecutivos con ausencia de menstruación, una vez transcurrido ese tiempo ya podemos decir que somos menopáusicas por lo que, la fase en la que se dan todos los cambios anteriormente nombrados se conoce como climaterio y puede empezar, dependiendo de cada mujer, hasta cinco años antes de la llegada de la menopausia y mantenerse hasta unos dos años pasada ésta.

Es una etapa en la que, debido a los efectos que los cambios hormonales generan, resulta necesario adaptarse a las diferentes demandas de nuestro cuerpo, incluyendo también las sexuales.

Conozcamos por tanto cuáles son los cambios más destacados a nivel sexual:

Disminución del deseo. El deseo puede verse alterado a lo largo de las distintas fases de la vida, no obstante, suele ser bastante habitual encontrarnos con mujeres que sienten que su libido disminuye durante este período.

Los cambios a nivel físico y emocional influyen notablemente en su bienestar, por lo que, sumado a que las sensaciones sexuales son menores, se convierte en la fórmula idónea para ir aparcando las relaciones sexuales y que el deseo se vaya viendo disminuido.

¿Qué hacemos para combatir esta situación? Las novelas eróticas son una fuente potencial para recuperar el deseo. Leer sobre erotismo y sensualidad favorece a activar nuestra imaginación y fantasías, lo que contribuye a que pensemos más en sexo y, por tanto, reaparezca dicho deseo. La comunicación en pareja también es fundamental en este momento. Necesitamos adaptarnos a los cambios de nuestro cuerpo, prolongar la estimulación, intensificarla, redescubrir nuestro mapa erógeno… por lo que es fundamental hacer partícipe a nuestra pareja de esta experiencia y juntos recorrer este nuevo camino de descubrimiento erótico.

Falta de lubricación vaginal. La disminución de estrógenos hace que la lubricación vaginal baje, por lo que para muchas mujeres resulta necesario recurrir a cremas o lubricantes para aportar a la vagina la lubricación que por ella misma ya no genera. Esto es especialmente importante durante las relaciones sexuales puesto que realizar cualquier tipo de penetración (con el pene, los dedos, algún juguete…) puede resultar tremendamente molesto si no está previamente lubricada esta zona, llegando incluso a generar disfunciones sexuales como la Dispareunia.

Menor intensidad excitatoria. Conseguir los mismos niveles de excitación que teníamos antes de llegar a esta fase resulta ahora más costoso. Debido a la disminución de las hormonas sexuales, los cambios que se producen en el cuerpo ante la respuesta sexual son ahora más lentos y suaves, por lo que se requiere de mayor tiempo de caricias, juegos y estimulación en general para alcanzar el nivel óptimo para el sexo. Se trata de trabajar la calidad de las relaciones sexuales para que puedan seguir disfrutándose sin dificultad. Además, se pueden practicar los ejercicios de Kegel ya que, al trabajar la musculatura pélvica, aumenta la tonificación de ésta y las sensaciones en dicha zona aumentan, lo que se traduce en mayores sensaciones durante las relaciones sexuales y, por tanto, mayor placer.

Orgasmos menos intensos. Debido a que el suelo pélvico está menos tonificado, algo que como hemos visto se puede trabajar, las contracciones que se producen cuando se desencadena el orgasmo son de menor intensidad, lo que hace que la sensación de placer y relajación cuando éste ocurre no sea tanta como antes de llegar a la menopausia. Para ello, es necesario trabajar todo lo que comentábamos anteriormente puesto que, siguiendo todas estas indicaciones, nuestro deseo, excitación, lubricación y tonificación pélvica serán mejores y, por tanto, nuestras relaciones sexuales y los orgasmos también lo serán, algo que favorecerá enormemente a mejorar nuestro estado físico y anímico en general.

Así pues, el sexo no se acaba ni muchísimo menos con la menopausia. Podemos seguir disfrutando de él a cualquier edad si sabemos adaptarnos a los cambios que nuestro cuerpo nos va pidiendo. Se trata de ir redescubriéndonos sexualmente tanto de manera individual como en pareja para seguir gozando de esta maravillosa experiencia.

LARA ANTIQUINO
Psicóloga Sexóloga
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